La calibración de balanzas o básculas es fundamental para conseguir resultados de pesaje precisos. Si se ignorase esta importante actividad de mantenimiento, las mediciones se transformarían en un proceso de especulaciones..

En otras palabras, resulta insensato realizar mediciones con una balanza o una báscula sin calibrar. La exactitud de las balanzas y las básculas se vuelve menos fiable con el paso del tiempo. Esto se debe al desgaste normal derivado de un uso habitual y a factores externos como los choques mecánicos o los entornos peligrosos.

Estos pueden provocar una degradación o un deterioro bastante rápidos si se mantienen durante periodos prolongados de tiempo. La programación de una calibración periódica del instrumento, junto con la realización de comprobaciones periódicas frecuentes, mejoran en gran medida la vida útil de las balanzas y las básculas, así como su exactitud de pesaje.

Pero ¿qué es la calibración? En términos sencillos, la calibración es una comparación cuantitativa. Para comprobar la lectura de una balanza o una báscula, se coloca un peso de referencia en el plato. El error se define como la diferencia entre el valor medido (la lectura) y el valor real (el peso de referencia). La cuestión de si este error es fiable o no se abordará más adelante. Al término de la calibración de la balanza, se crea un certificado en el que se informa de las lecturas de la báscula o la balanza, que se comparan con un valor de referencia. La aplicación de las tolerancias dará lugar a una declaración de superación o fallo de la calibración.

Las calibraciones realizadas por un proveedor autorizado ofrecen estas ventajas:

  • Ahorro costes Un equipo calibrado favorece la toma de decisiones apropiadas para evitar residuos, reprocesamientos o retiradas de productos.
  • Mediciones fiables. El uso de equipos calibrados garantiza que las mediciones efectuadas en un lugar resulten compatibles con las efectuadas en otro lugar distinto. Los resultados de cualquier balanza del proceso serán exactos y fiables, al igual que el producto final.
  • Conformidad. La calibración ayuda a superar sin problemas auditorías internas y externas.
  • Detección de equipos envejecidos. Con el paso del tiempo, todos los equipos envejecen y algunos de sus componentes más importantes pueden estar sometidos a estrés mecánico o al desgaste. Aunque la deriva no siempre puede eliminarse, sí puede detectarse a través de una calibración periódica.
  • Mejora del proceso y de los beneficios. La interpretación de los resultados de calibración de acuerdo con las tolerancias definidas mejora los procesos y, en última instancia, aumenta los beneficios.

 

¿Con qué frecuencia debo calibrar mi balanza y cuáles son los riesgos de no hacerlo?

El certificado de calibración informa de los resultados en el momento en que se realizó la calibración. En muchos casos, la persona responsable asume que la validez de dicha calibración es de un año. Sin embargo, esto puede inducir a la conclusión errónea de que un intervalo de calibración de un año es suficiente.

Lo ideal es que los intervalos de calibración se definan siguiendo una metodología basada en el riesgo, esto es, ¿qué probabilidades hay de que algo vaya mal y qué impacto negativo tendría? Si la respuesta es una probabilidad y un impacto negativo elevados, entonces se consideraría un riesgo alto que exigiría un intervalo de calibración más corto. Por el contrario, una probabilidad y un impacto negativo bajos se considerarían un riesgo bajo que permitiría la ampliación de los intervalos de calibración.